Los guayaquileños hemos sabido sobrellevar crisis y pandemias en el pasado, recuerda el presidente de la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (Solca), Ing. José Jouvín Vernaza, pero agrega que siempre hemos salido airosos y más fortalecidos gracias a la fuerza de nuestro espíritu.

La cercana conmemoración de los 200 años de independencia de Guayaquil le inspira un sentimiento profundo al líder de esta institución fundada en Guayaquil el 7 de diciembre de 1951 bajo la iniciativa del doctor Juan Tanca Marengo.

El Ing. Jouvín dice que celebrar el bicentenarlo, para un guayaquileño, es «¡estar vivo!». Y hay que conmemorarlo con trabajo, señala, porque esa es la especialidad de los hijos de esta tierra: brindar su mayor esfuerzo para cumplir grandes metas. «Además, es una gran oportunidad para demostrar el profundo respeto, cariño y admiración que los guayaquileños sentimos por esta ciudad que nos vio nacer».

La COVID-19 seguramente detendrá los grandes festejos que la ciudad estaba planeando antes de que llegara la pandemia, pero esta difícil situación también crea una oportunidad para demostrarle a la historia el carácter luchador de los porteños. «Guayaquil, los guayaquileños y quienes vivimos en esta ciudad nos hemos caracterizado por estar presentes y listos para el cambio, que si bien es cierto trae resistencia, hemos logrado adaptarnos a la nueva realidad».

Así lo ha hecho Solca, ya que como institución encargada de la prevención, tratamiento, curación y paliación del cáncer, ha tenido el cuidado de tomar todas las medidas preventivas para mitigar el impacto en nuestros pacientes con alta vulnerabilidad al coronavirus. Esa ha sido la gran meta de esta entidad en estos meses, ya que conocen que de su trabajo depende la salud y la vida de miles de ecuatoriano, señala.

«Solea tiene un eslogan, ‘Somos esperanza de vida’, y nos esforzamos cada día por mantenernos fieles a nuestra misión de luchar contra el cáncer; y Solca hará todo lo que esté a su alcance científica y económicamente para adaptarse a la nueva realidad».

Jouvín mantiene esa actitud a pesar de los impactos que han sufrido debido a la pandemia. «Afectó totalmente nuestra operación, por ejemplo, en dos meses facturamos $300 000 en lugar de los $5 millones del año pasado». Pero la lucha contra el cáncer sigue firme, indetenible, porque la mística de la institución brinda aliento vital a quienes la necesitan. «Saldremos fortalecidos», recalca una vez más, porque en Solca tienen claro su papel. «Somos esperanza de vida».

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